El artículo analiza el papel del agroturismo como una herramienta estratégica para diversificar la producción rural, fortalecer las economías locales y promover la conservación ambiental en el país. A partir de la experiencia costarricense, se plantea que esta modalidad de turismo rural integra actividades agroproductivas, culturales y naturales en una oferta de experiencias auténticas que permiten al visitante conocer la vida en el campo, los procesos productivos y los valores del territorio. El estudio destaca que Costa Rica cuenta con un contexto favorable para el desarrollo del agroturismo debido a su reconocimiento internacional como destino sostenible, su biodiversidad, su infraestructura turística y su tradición agrícola, aunque persisten desafíos en la articulación entre los sectores agrícola y turístico, la capacitación empresarial y el acceso a mercados. Se presentan diversas experiencias exitosas —como las fincas cafetaleras, cacaoteras, apícolas y lecheras de regiones como Turrialba, Los Santos, Bijagua y Aquiares— que han logrado combinar la producción agropecuaria con la conservación y la educación ambiental, contribuyendo a generar empleo y a fortalecer la identidad territorial. No obstante, el texto señala la necesidad de mejorar la gestión empresarial, la innovación de productos, la promoción digital y la creación de alianzas público-privadas que faciliten la comercialización y el financiamiento de estos emprendimientos. Finalmente, se concluye que el agroturismo representa una oportunidad para consolidar la bioeconomía y el turismo de naturaleza en Costa Rica, siempre que se fortalezcan las capacidades locales, se promueva la asociatividad y se impulse una estrategia nacional que posicione al agroturismo como un producto distintivo, sostenible y competitivo dentro de la oferta turística del país. Leer artículo
Agroturismo en Costa Rica: Retos y Oportunidades

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