Del Japón rural a América Latina, el movimiento OVOP demuestra cómo la creatividad, la organización comunitaria y el aprovechamiento del patrimonio territorial pueden convertirse en motores de desarrollo económico y social.
El movimiento OVOP (One Village, One Product), conocido en español como «Un pueblo, un producto», una iniciativa nacida en Japón que propone identificar, valorizar y transformar los recursos locales en productos y servicios diferenciados, capaces de generar ingresos, empleo y orgullo por la identidad territorial.
Su filosofía parte del reconocimiento de que el desarrollo de los territorios rurales no depende exclusivamente de la atracción de inversiones externas o de la incorporación de nuevas tecnologías, sino también de la capacidad de las comunidades para identificar, valorizar y aprovechar sus propios recursos. Entre ellos destacan los productos agroalimentarios, los conocimientos tradicionales, los paisajes, las artesanías, la gastronomía y las manifestaciones culturales, que constituyen oportunidades para impulsar emprendimientos, generar valor agregado y dinamizar las economías locales.
Más que una estrategia comercial, OVOP constituye un enfoque de desarrollo local basado en la participación comunitaria, la innovación y el fortalecimiento de las capacidades de las personas.
Origen: una experiencia de transformación rural en Japón
El movimiento OVOP tiene sus antecedentes en Oyama Machi, una comunidad agrícola montañosa de la prefectura de Oita, Japón. Durante la década de 1960, sus habitantes impulsaron una transformación productiva que sustituyó parte del cultivo de arroz por ciruelas y castañas, actividades mejor adaptadas a las condiciones del territorio.
La iniciativa, liderada por la cooperativa agrícola local, no se limitó a mejorar los ingresos. También promovió la educación, los intercambios culturales, la organización comunitaria y la creación de mejores condiciones de vida para evitar la emigración de los jóvenes.
Inspirado en esta experiencia, en 1979 el gobernador de Oita, Morihiko Hiramatsu, lanzó oficialmente el movimiento OVOP, invitando a las comunidades a identificar y desarrollar aquellos productos y recursos que mejor representaran su identidad.
La experiencia se extendió posteriormente a otros países mediante programas de cooperación internacional, particularmente con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
Una filosofía basada en tres principios
OVOP se sustenta en tres principios fundamentales:
- Origen local e impacto global. Aprovechar recursos, conocimientos y tradiciones del territorio para desarrollar productos y servicios de calidad, con identidad propia y posibilidades de competir en mercados nacionales e internacionales.
- Autogestión y creatividad. Promover que las comunidades sean protagonistas de su desarrollo, identifiquen oportunidades y emprendan iniciativas innovadoras, reduciendo su dependencia de las decisiones y ayudas externas.
- Desarrollo del recurso humano. Fortalecer las capacidades técnicas, empresariales, organizativas y de liderazgo de los habitantes para gestionar sus propias iniciativas.
Aunque su nombre sugiere la especialización en un único producto, OVOP no significa que cada pueblo deba producir solamente un bien. Por el contrario, promueve la valorización de una diversidad de recursos tangibles e intangibles que expresan la identidad territorial.
Organización: liderazgo comunitario y articulación institucional
La implementación del movimiento generalmente comienza con un diagnóstico participativo de los recursos, capacidades y oportunidades del territorio. Posteriormente, se conforman comités locales integrados por emprendedores, productores, organizaciones comunitarias, municipalidades e instituciones de apoyo.
Estos comités coordinan planes de acción orientados al desarrollo de productos, capacitación, innovación, mejoramiento de la calidad, promoción comercial y acceso a mercados.
Las instituciones públicas, universidades y organismos de cooperación cumplen principalmente funciones de facilitación, asistencia técnica y fortalecimiento de capacidades. El liderazgo y la continuidad de las iniciativas deben permanecer en manos de los actores locales.
El modelo también ha incorporado herramientas para vincular producción y turismo, como las experiencias vivenciales, los circuitos temáticos, las ferias y los espacios de comercialización colectiva.
Experiencias internacionales
La expansión de OVOP ha dado lugar a experiencias con distintos enfoques. En Tailandia, el programa One Tambon One Product (OTOP) ha impulsado productos agroalimentarios, artesanías y bienes tradicionales mediante estrategias de comercialización y promoción de marcas locales.
En Vietnam, el programa One Commune One Product (OCOP), adoptado nacionalmente en 2018, incorpora un sistema de evaluación de productos por estrellas, que reconoce aspectos como calidad, identidad territorial y potencial comercial.
En África, países como Malawi han adoptado el modelo OVOP para fortalecer la producción agrícola y artesanal, agregar valor a los productos locales y facilitar su acceso a los mercados. En América Central, Guatemala inició su implementación en 2010, con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y el Ministerio de Economía, mediante procesos de capacitación, organización de comités locales y formulación de planes de acción para impulsar las industrias locales. El movimiento también se ha extendido a otros países de América Latina, como Honduras, El Salvador, Colombia, Ecuador, Perú y Argentina, así como a países de Asia Central, entre ellos Uzbekistán y Tayikistán, donde se han promovido iniciativas adaptadas a las características y potencialidades de cada territorio.
Estas experiencias muestran que OVOP es adaptable a diferentes contextos, aunque sus resultados dependen de la capacidad organizativa, la calidad de los productos, el acceso a mercados y la continuidad del acompañamiento institucional.
Costa Rica: experiencias territoriales
En Costa Rica, el movimiento comenzó a promoverse institucionalmente en 2014, mediante una alianza entre el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), el Instituto de Desarrollo Rural (INDER), el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y JICA, con la colaboración de otras organizaciones, entre ellas el IICA.
La implementación se inició en 2015, con Zarcero como una de las experiencias pioneras, seguida por iniciativas en Turrialba, Jiménez y Dota. Posteriormente, el movimiento se extendió a otros cantones, entre ellos Buenos Aires de Puntarenas y Orotina.
Zarcero: identidad agroalimentaria y turismo rural. Bajo la marca territorial «Zarcero: Prueba, Encuentra, Descubre», se desarrollaron catálogos que integran productos lácteos, conservas, panadería tradicional, comercios y experiencias turísticas. La oferta documentada incluye 21 circuitos turísticos y más de 20 productos locales.
Dota: café, naturaleza y cultura. La iniciativa ha buscado articular emprendimientos vinculados con el café, la gastronomía, las artesanías, el senderismo y la observación de aves. Los diagnósticos realizados han permitido caracterizar la oferta local e identificar oportunidades de encadenamiento empresarial.
Buenos Aires y Orotina: organización de emprendedores. En Buenos Aires se constituyó una comisión OVOP en 2019, con un registro de 80 emprendimientos, 59 de ellos liderados por mujeres. En Orotina, el programa se lanzó en 2021 bajo el liderazgo municipal y con acompañamiento de instituciones públicas y JICA.
Entre los aportes de la experiencia costarricense destacan la formación de actores territoriales, los intercambios de experiencias, la elaboración de catálogos de productos y servicios y la articulación de emprendimientos. También se ha incorporado la metodología D-HOPE, orientada al desarrollo de experiencias vivenciales que permiten a los visitantes conocer las historias, los conocimientos y los procesos productivos de las comunidades.
Esta vinculación representa una oportunidad para integrar OVOP con el agroturismo, las rutas agroalimentarias y otras estrategias de valorización del patrimonio biocultural.
Resultados y limitaciones del movimiento
Las experiencias internacionales y costarricenses permiten identificar resultados relevantes: mayor visibilidad de los productos locales, fortalecimiento de capacidades empresariales, creación de redes de colaboración, diversificación de la oferta territorial y recuperación de conocimientos y tradiciones.
Sin embargo, también evidencian limitaciones importantes. Entre ellas destacan la dependencia del apoyo institucional, las dificultades de coordinación entre actores, el acceso insuficiente a financiamiento, las debilidades comerciales y la falta de continuidad de algunos comités locales.
En Costa Rica, aunque existen experiencias documentadas de organización, capacitación y promoción, no se dispone en las fuentes consultadas de una evaluación nacional consolidada que permita cuantificar los impactos de OVOP en ingresos, empleo o reducción de la pobreza. Esto dificulta establecer hasta qué punto las iniciativas han generado transformaciones económicas sostenibles.
Otro desafío consiste en evitar que OVOP se limite a la elaboración de catálogos, ferias o actividades promocionales, sin consolidar modelos de negocio rentables y organizaciones capaces de mantenerse en el tiempo.
Reflexión final: de un producto a un proyecto de territorio
La principal contribución de OVOP es demostrar que el desarrollo local puede construirse a partir de los recursos, conocimientos y capacidades existentes en las comunidades. Su valor no reside únicamente en crear productos diferenciados, sino en fortalecer la organización social, la identidad cultural y la capacidad de los territorios para gestionar su propio futuro.
Para Costa Rica, el desafío es evolucionar de iniciativas individuales hacia estrategias territoriales integradas, capaces de articular agricultura, agroindustria, gastronomía, turismo y comercio local.
El éxito de OVOP no debería medirse solamente por la cantidad de productos promovidos o emprendimientos participantes, sino por su contribución efectiva a mejorar los ingresos, generar empleo, conservar el patrimonio biocultural y crear oportunidades para las nuevas generaciones.
En definitiva, más que «un pueblo, un producto», OVOP propone un territorio, una identidad compartida y múltiples oportunidades de desarrollo.
Fuentes de referencia
Artículo elaborado a partir de la compilación de antecedentes y experiencias internacionales y de Costa Rica. Se incluyen referencias a MEIC, INDER, JICA e IICA. Las cifras y experiencias corresponden a los períodos documentados y no representan necesariamente resultados actualizados a 2026.
Manual de Implementación del Modelo OVOP (Guatemala, 2014).

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