Turismo rural: una oportunidad para fortalecer la agricultura ante la crisis ocasionada por el COVID-19

La pandemia de la COVID-19 cambió nuestra percepción sobre los espacios rurales, revalorizando su papel en la seguridad y soberanía alimentaria. Lo que antes se consideraba atrasado, hoy se reconoce bajo la perspectiva de la Nueva Ruralidad como territorios multifuncionales que aportan turismo, agroindustria, servicios ambientales y calidad paisajística.

Durante la crisis sanitaria, la agricultura demostró su papel estratégico en el abastecimiento de alimentos, como lo evidencian experiencias como la producción chinampera en Ciudad de México. En paralelo, el turismo internacional sufrió una fuerte caída, lo que abre espacio para la reactivación mediante el turismo interno, con estancias cortas y experiencias en espacios abiertos vinculadas a la gastronomía y la cultura local.

El turismo rural se perfila entonces como una oportunidad para productores y comunidades, al diversificar ingresos, fortalecer circuitos cortos de comercialización, crear empleos y fomentar el orgullo local. Sin embargo, también existen riesgos, como la masificación de destinos o la apropiación de beneficios por agentes externos.

Para enfrentar estos desafíos, se requiere planificación adecuada, certificación sanitaria de las iniciativas y compromiso de los visitantes con un turismo responsable. En este escenario, el turismo rural aparece como una de las estrategias más viables para la reactivación económica y social de los territorios post-Covid, alineándose con la designación de la OMT del 2020 como “Año del Turismo y el Desarrollo Rural”. – Daniel De Jesús Contreras, 2020. Leer artículo completo