La Ruta Garífuna de Honduras fue una iniciativa impulsada entre 2014 y 2016, en el marco de la Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial (ECADERT), orientada a promover el desarrollo turístico sostenible en las comunidades garífunas ubicadas en los departamentos de Colón y Gracias a Dios. La ruta integra una gran diversidad de atractivos naturales, como playas, ríos, arrecifes, lagunas y áreas protegidas —entre ellas el Refugio de Vida Silvestre Laguna de Guaymoreto y la Reserva de la Biosfera del Río Plátano—, junto con una rica herencia cultural afroindígena expresada en la música, la danza, la gastronomía, las festividades religiosas y la producción artesanal de casabe, alimento emblemático de la cultura garífuna.

El territorio cuenta con una oferta turística en expansión, que incluye alojamientos, restaurantes, y servicios de recreación como recorridos por lagunas, paseos en lancha, observación de flora y fauna, senderismo, y visitas a comunidades costeras. Se destacan productos turísticos como los tours al Cayo Blanco, la Bahía de Trujillo, y la Laguna de Bacalar, así como experiencias de turismo cultural en la Fortaleza de Santa Bárbara y el casco histórico de Trujillo.

La estrategia de desarrollo turístico elaborada por la Mancomunidad Garífuna de Honduras (MAMUGAH), con orientación del IICA, busca fortalecer la gestión integral del territorio, consolidar la oferta turística y potenciar las capacidades empresariales locales. Entre sus acciones prioritarias están la creación de una tour-operadora garífuna, el diseño de nuevos productos turísticos en cada municipio, la promoción digital de la ruta, y la capacitación de comunidades en temas como cultura turística, emprendimiento, atención al cliente, y manejo ambiental. En conjunto, la Ruta Garífuna se proyecta como un modelo de turismo identitario, comunitario y sostenible, que rescata las tradiciones vivas de este pueblo afrodescendiente y promueve el bienestar económico y ambiental de su territorio. (MBlanco, 2016)

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